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Las cosas se duplican en Tlön

2012/06/19
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Para leer la primera parte

IRINA LLEGÓ A las seis y media de la tarde y yo no había ensayado la sonrisa de la foto con mis trenes. Era martes de carnaval —la temperatura había disminuido considerablemente respecto de los 40º C del sábado; así que, iba a ponerme el pulóver oscuro encima de la remera blanca. Me sentía feliz, como si obrara un encantamiento. Pero la sonrisa.
—A ver —me pidió.
Irina me dijo que era más grande. Hice otra prueba y salió un poco mejor, aunque tenía que abrir más la boca. Y me tomó de los cachetes. Los dientes, solamente los de abajo se tienen que ver, me pedía. Y los ojos, más pícaros, me decía Irina.
—Abrílos más.
Recordé el travelling final de El resplandor, cuando el protagonista (Jack Nicholson) de frac sonríe entre toda la gente en una fotografía tomada en 1921 en el salón de baile del hotel. Fui hasta el baño: Heeeere’s Johnny!, me dije frente al espejo del botiquín.
Volví lentamente soñando a cada paso con la esencia tan intangible y tan mágica de aquella sonrisa con mis trenes, una sonrisa tan opuesta y tan diferente, eso me parecía, a las horrendas sonrisas de El resplandor.
Senté mi anhelo de perfección en la silla verde y por un rato olvidé todas las sonrisas.
—A la mañana, armé los trenes con dos vagones de menos.

—¿Jugás desde chico?
—Los trenes permanecieron siempre en una valija. Mi padre ponía los trenes a andar y el chico que era yo miraba.
Creo que recién en ese momento, tomé conciencia de la disparidad que existe entre los sueños y la realidad. Tal vez, hasta comencé a distinguir una parte de la esencia de la antigua foto.
Me puse de pie y le pregunté a Irina por su perrita.
—¿Y Chini?
—Ah, ella está en Londres. Allá hay muchos fanáticos de los trenes. Aparte de los coleccionistas de miniaturas, están los aficionados a los trenes de verdad. Forman clubes; por ejemplo, hay fanáticos que se apostan en lugares fijos del trayecto del ferrocarril para cronometrar la frecuencia del paso de los trenes. De ahí viene el nombre de Trainspotting, una de mis películas preferidas.


—No soy un trainspotter al pie de la letra, pero me acuerdo perfectamente de esos vagones que faltan. Encontré los manuales originales guardados en la valija junto a otro vagón que no está en la foto. Es curioso, pero el nuevo vagón resulta ser tan largo como los otros dos acoplados. Me vino a la mente la duplicación de objetos perdidos. Borges llama hrönir a esos objetos secundarios y dice que son «un poco más largos».
—Vos también estás más largo. Vas a tener que arrodillarte detrás de la mesa cuando hagamos la foto y usar un almohadón para estar cómodo. Pero antes te quiero decir lo que yo pienso de aquella sonrisa. Me parece que tiene algo de artificial, como si dijéramos: a ver ahora, Gustavo, sonreí para la cámara.

Permanecí inmóvil con los ojos abiertos, y cada vez más abiertos, y el calor que a decir verdad empezó a apretar bajo el relampagueo de los flashes.

Gustavo   1968 & 2012   Buenos Aires

BACK TO THE FUTURE 2

BACK TO THE FUTURE 1

Sólo cosas para Chini

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